el enigmático caso de la fuera de serie

estar fuera de la serie es del orden de lo extraordinario
pero también perturba el maravilloso orden del capitalismo
imaginate una de esas tuercas que decide tener por designios insondables del calor unos milimetros mas que toda tu serie de arandelas no puede contener
imaginate si eso ademas fuera contagioso, se propagara, ese engrosamiento, de una pieza fuera de serie, a la posiblidad de transformar todas las otras por efecto de la entropia
una amiga me dice:
1.quienes quieren estar en el confort pasan a odiarte
2.quienes quieren salir de él porque intuyen que puede haber algo mejor, te ama

las fichas saltan….. y la gente tiene sus limites…… hasta acá llegan y punto. 
le retruco:
usualmente quienes están en 2 y por el motivo que sea van a 1, también pasan a odiarme
y quienes están en 1 y finalmente se dan cuenta que mal están y pasan a 2 ni se disculpan ni vuelven, continuan odiando
otra agrega:
nuestros vínculos no son a prueba de todo, algunos demuestran que se quiebran al primer doblez
mas tarde yo pensé acerca de cómo las redes sociales nos afectan en lo más íntimo la interacción con cosas que tanto nos gustan y que no sabemos proteger de esa subjetivacion:
imaginemos que un contacto querido en facebook hace un comentario poco pertinente, hasta si se quiere provocativo sobre una publicación que comparto de mi profe de deportes de combate (un espacio que cuido y cultivo y que me resulta tan reparador para mi).
imaginemos que producto de eso, mi profesor de deportes de combate decide sacarme de sus redes…
pensaría que se hartó de mi, que no le sumo ni aporto nada en ese espacio virtual, dado que mis contactos se toman ciertas licencias, podríamos decirle atrevimientos, que yo en mi apatia, desinterés o algún que otro estado inconciente que vaya una saber qué es, no hice nada para preservar no a mi profesor, sino a mi misma de la reacción de mi profesor que podría bien sentirse agraviado… y pasaría otra cosa; pensaría mientras no me eche de su gimnasio, está todo bien.
lo que de ningún modo se me ocurriría ni pedir ni permitir ni existe la más remota posibilidad de que ocurra porque no hay persona suficientemente cercana que ose obrar de esa manera en lo que respecta a mis vínculos es que el señor del comentario poco feliz, desconocido por completo por mi profesor, dado que el contacto del profesor es publico porque realiza una actividad publica le escriba al profesor un mensaje extensisimo explicando (mansplaining) y tratando de contemporeizar.
muchisimo menos, no importa los niveles de golfa que adopte, hare nunca nada por defender o explicar o ningún hombre: el tiempo que las oprimidas perdemos en esta labor es incalculable
en qué momento las redes sociales han dado ese paso fatal y catastrófico de permitir que la gente se meta en lo que no le incumbe y en lo que no conviene (cuando permanece tan apatica frente a otras situaciones).
aprendí algo:
cuidar los pocos espacios que a una le aportan del miserabilismo de las redes sociales.
quien no lo sepa hacer, o no le interese, ni se moleste en contactarme
no sé bien establecer las distancias (cuando boxeo tampoco, me arrebato y me voy para adelante) entre ser mi amiga y ser mi estudiante: es que lo veo tan obvio que no comprendo como gente que podría ser mi hija solo porque no me veo como sus madres llegue a esos extremos de confusión.
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tampoco comprendo como el “maltrato” internalizado por parte de los señores que las acompañan puede llegar tan lejos como para que las amigas, o las contactas también tengamos que aceptar las imposiciones que ellas aceptan.
cada una se falopea con lo que puede y quiere pero eso no obsta que no a todas nos gusta esa falopa y por ende nos la tenemos que fumar….
y te dejo un Genet porque en esta sociedad de la denuncia me acaban de anoticiar que el señor de la foto acompañando a una pantera negra era un “colaboracionista nazi pago” (sic).
sinceramente no me importa.
Heidegger era decano de la universidad en la alemania nazi, y Cristian Ferrer nos lo hizo leer igual y la verdad, lo bien que hizo, y lo bien que hizo Hanna Arendt en defender sus libros.
no pienso privarme de los placeres de la lectura, ni indagar en las biografías de los escritores, sus trapos sucios que ahora las limpias de alma, ya muertos, sacan al sol, solo porque no pasan la prueba del comité de ética de purismo y blanquitud de las listas de lo que está permitido leer sin culpa y lo que no.
y si me estás leyendo y me aceptás una humilde opinión: espero hagas lo mismo, del mismo modo que mantengas a tus postres y tus mascotas (la falopa esa llamada hombre sin la cual podemos vivir lo mas bien pero nos gusta consumir) en el lugar que va: freezer, heladera, corral, cuchita.
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