No me callo más, ni tampoco me calmo nada. Una humilde opinión a la misógina modificación de la ley 24660.

filosofia

La arrogancia del feminismo de niñas blancas del bien, clamando proteccion de sus buenas costumbres al estado patriarcal.

Camille Paglia

Foucault decía que había que hacer una cuestión personal de la ausencia de problema, más que un problema personal de una cuestión. También decía que había que luchar contra el sistema punitivo cuyos mayores dispositivos son tanto el sistema judicial -en su brazo penal y por ende represivo- y la prisión, ese espacio de encierro que no ha encontrado, probablemente porque no lo ha necesitado (esto lo digo yo, no lo dijo Foucault), dado el beneplácito del público, formas más insidiosas y endulzadas de penetrarnos, como sí lo han conseguido otros espacios de encierro del mismo periodo (hospital, hospicio, geriátrico, loquero, escuela, entre otros). Probablemente el correccional, cuya “misión” fracasó desde casi el primer día (reformar el individuo apartado hasta en tanto pueda ser resocializado), no le ha sido necesario encontrar formas más sofisticadas de actuar y puede continuar haciendolo ostensiblemente porque el común denominador de la gente realmente cree que 1. solo terminan ahí quienes se lo merecen/andan en algo indebido (en el medio del mundo del montaje. Por algo será, algo habrán hecho, no te metás); 2. ellas jamás terminarán ahí. Mientras otros espacios de encierro y sus teorías de aplicación práctica se han visto en dificultades para mostrar y demostrar su aggionarnamiento mediante la elaboración de complejos aparatos teórico-prácticos que parecen venir a renovar el inmutable poder productivo que normaliza, corrije, construye, modela, cercena, regula, encauza, canaliza, alecciona, prepara, inserta, adapta,, etc el cuerpo y la subjetividad, la prisión continúa practicamente tal cual desde sus comienzos y el sistema punitivo rechoncho y rozagante alimentado a base de deseos de exterminio y sazonado con “que se pudran en la cárcel”. También, el mismo autor ha expresado que el poder que se reconduce a tras un aparente proceso revolucionario (dejemos esta palabra a falta de una mejor) se vuelve más insidioso y por supuesto mucho más dificil de combatir: quienes hayan tenido la desgracia de haber pasado por el hospital y sus practicas humanizadas lo sabrán muy bien.

¿Cómo objetar, entonces, las modificaciones propuestas en la ley 24.660 que da por tierra con ciertos beneficios constitucionales para personas judicializadas por delitos graves -oh, abstracción de las abstracciones- cuyo entendimiento solo manejan sus técnicos? Sin mucho conocimiento de causa, casualmente -o causalmente- esta vez las abogadas feministas no se han manifestado, o al menos su manifestación no llega hasta donde yo puedo oír y leer,. Quisiera, por tanto, aplicar un poco el sentido común y del ejercico político de la escritura, a riesgo de equivocarme en la interpetración de lo que puede llegar a significar esta ley en su aplicación práctica y efectual, para analizar no sin pavor esta reforma que ciertas facciones dentro del feminismo celebran como si se tratara de haber logrado la capacidad organizativa de Rote Zora (es un chiste, claro, está, nadie desea eso), y que muestra de qué se nos habla cuando se nos habla de “reforma”. Al fin de cuentas estas modificaciones, impulsada por el massismo, y apoyada por el macrismo y el bloque K en el congreso nazional, no es más ni menos que el estado de las cosas y las cosas del estado en las que están los feminismos más o menos en todos lados:

-Un hashtag oficial convocante masivamente manejado por puestos jerárquicos, carneras de multimedios y sus esbirras, muchas veces feministas patriarcales pequebu del queer de derecha de massmedia cuya parte técnica y/o menos calificada lucha en estos momentos y siempre por sus paritarias (para otro momento podemos dejar toda la red de trabajo ad honorem que se sostiene en pos de la “visibilidad” y la “gloria” de ciertxs “activistas” que con tal de propagar tal o cual idea y ver sus nombres en letras de molde aceptan trabajar por chirolas o gratis incluso en los puesto mas deleznables hasta lograr alcanzar la visibilidad de su causa en Bailando por un Sueño, o lo que podríamos llamar la espectacularización de la política clásica, es decir, la aceptable merchdelbian).

-Un movimiento que comenzó alentando y dando voz a los abusos sexuales (no sin un cierto resquemor a sanas vs. pervertidas/buenas víctimas vs. golfas) por momentos con sesgos y deseos tan punitivos como la más rancia extrema derecha que celebra una reforma de ley para la quita de garantías que podría bien arremetercontra todas las mujeres judicializadas por delitos graves (que son o podemos llegar a ser casi todas teniendo en cuenta que cada 18hs asesinan a una de nosotras y tal vez debamos, como Higui, defendernos).

– Una campaña antiquisima por el derecho al aborto legal que promueve un proyecto de ley con causales, al menos una de las cuales perfectamente es susceptible de tener una lectura eugenista de seres no capitalizables por y para el capitalismo so pretexto de una autonomía que casualmente coloca a las mujeres como seleccionadoras impagadas del personal efectivo y planta permanente que este sistema político requiere, y le ahorra, en el mismo movimiento, los gastos de cargar con las vidas según ellxs despreciables e inviables de más de una malformada en un mundo donde llueve glifosato y comemos veneno.

-Una corporación de abogadas y académicas anti-punitivas en plan ya sea pornsoft (“el varón es la primera víctima” o “no supo leer su contexto” algunos de sus enunciados), ya sea silentes ante el pedido de penas retroactivas y su acumulacion, y la quita a las garantías en general, mientras pierden el tiempo en campañas politicas personales (las que antes eran anti putas hoy sentadas en las mesas sindicales con las trabajadoras sexuales; las otras, armando protocolos contra la violencia de género que redundarán en mayor explotación de las mujeres que trabajan atendiendo esas líneas telefónicas cual call center)

Tendremos que recordar Julio de 2017 como el momento en el cual se aprobó una ley que impide los beneficios en casos de violaciones, muertes por torturas, robos a mano armada, trata de personas, o narcotráfico. En todos esos delitos, los presos deberán cumplir de manera completa sus condenas en la cárcel. Por supuesto, si una anda distraída y lee “violación”, no puede si no estar de acuerdo con la medida. Por eso, Foucault afirmaba lo que afirmaba acerca de lo insidioso del poder reconducido tras un aparente proceso revolucionario.

Los ataques contra aquellas que celebran estas modificaciones perpetrados por rancios machistas suele impedir que se hagan escuchar necesarias objeciones y críticas. La primera en advertir acerca del peligro de pedir más represión para alcanzar la seguridad fue la sagaz y antipática Camille Paglia, cuyas ideas en lengua española están censuradas justamente porque no logra, ni le interesa, mostrarse bajo las formas aceptables para decirnos a todas lo que no queremos escuchar cuando se refiere a esta ola punitivista como jóvenes burguesas infantiles que quieren habitar un espacio historicamente vedado a las mujeres sin correr riesgos en vez de ser ellas amedrentadoras, desafiantes y amenazantes en los espacios. Tristemente, resuena el pegadizo eco de “cuando salgo a la calle no quiero ser valiente, quiero ser libre”, como si la libertad fueran caramelos que se compran en el kiosko o aspirinetas que te dan en la farmacia. Cualquier población oprimida y/o ocupada sabe que la libertad se conquista físicamente incluso con el miedo a cuestas. Por ende, pedirle al papi Estado que nos cuide de algo que papi Estado produce no resiste el menor análisis.

Pero el reclamo por la quita de las garantías es algo más que blanco, burgués y nenón; es también bruto, ignorante, poco sofisticado, para nada empático, torpe y egoísta (al igual que la ley de aborto con causales); traza un muro entre las lucha anticarcelaria y la abolición del sistema penal que destruye año a año a cantidad de mujeres, especialmente pobres y desesperadas, que caen presas, y el bien y sus feminismos que con más eco proliferan y resuenan. ¿Cuándo se escindicó la lucha anticarcelaria por la abolición del sistema penal que es otra de las formas coercitivas de controlar a las mujeres (trans y no trans) y los feminismos del bien y la justicia? En la era del montaje, para terminar tras las rejas no hace falta mucho más que estar parada en mal lugar y en mal momento un noche cualquiera donde hace falta un chivo expiatorio (Patricia Heras 4F es un ejemplo de esto); estar privada de la libertad por un marido abusivo,luego asesinado por otro hombre (Reina Maraz); o estar pasada de rosca al lado de alguien que sí se atreve a matar (Claudia Sobrero) solo por citar 3 ejemplos, como tantas otras mujeres procesadas por la picadora penal como Higui, Karina La Galle Germano, Romina Tejerina, Yanina Gonzalez, las hermanas Jara, la asesinada Florencia la China Cuellar. Todas ellas no son tan solo daños colaterales a afrontar si una quiere “justicia” por medio del estado contra quienes le han cagado a una la vida producto de una violación; sino compañeras o nosotras mismas en cualquier otro momento.

Las leyes ya lo habrán notado, no es necesario ser una experta, no son discrecionales ni singulares, al menos no en su redacción y enunciación. Solo se expresan de manera universal. Pese a que luego sus aplicaciones si sean discrecionales, las tipificaciones aplanan las complejidades, solo crean bandos, el bien contra el mal que definen por penal el partido del pensar. Por ende es de una inocencia casi rayana con la imbecilidad (o con intereses personales sin escrúpulos) creer que la anulación de las excarcelaciones -entre otros beneficios como transitorias o libertad condicional- por un lado, solo será aplicado a los violadores (¿qué se considera violación, cómo, y cuándo en un país que celebra como ídolo máximo al Bambino Veira, o donde uno de los jueces más progresistas de la corte suprema afirmó que si la luz está apagada cuando se viola a un menor es un atenuante, y otro agrega que en las zonas más pauperizadas de esta región las chicas se inician sexualmente más temprano por eso la figura de estupro no cuenta para ellas?); una región donde las mujeres, incluso ya muy desfavorecidas por jueces y juezas habiendo garantías, no se verán malamente afectadas por una medida tal. 

Es tan solo una simple opinión probablmente errada, pero nada que otorgue a un sistema de tales caracterísitcas más poder, que lo nutra y lo fortalezca puede ser celebrado, exigido, demandado porque las herramientas del amo nunca destruirán la casa del amo, como dijo Audre Lorde. Sin ser una especialista, me doy cuenta que si realmente hubiera un deseo sincero de evitar, prevenir, o detener los feminicidios (entre otras violencias contra las mujeres lato sensu) desde la más temprana edad se nos estimularía al aprendizaje de las artes marciales y deportes de contacto y de combate, como así también formación para ir a encuentros y manifestaciones y lidiar con el aparato legal en todas sus expresiones; y no con un recrudecimiento de las condiciones de encierro y un fortalecimiento de los poderes judiciales y directivos en los correccionales so pretexto de darnos a nosotras mayores seguridades.

El tema de las garantías donde el feminismo casi en bloque acrítico afirma que la prisión y el aparato judicial deben existir para los casos de delitos contra la integridad sexual volvió al ruedo tras el feminicidio de Micaela García, de 21 años, asesinada por un hombre que tenía dos condenas por violaciones y había sido beneficiado con la libertad condicional. Libertad condicional, sea dicho de paso, si una hace las cuentas (era muy mala en matemáticas en la escuela por ende puede ser que haya hecho muy mal la cuenta), que no responde a nada de lo que esté legalmente escrito en una situación completamente irregular que en realidad no tuvo que ver con las así llamadas garantías sino con el hecho de que el estado controla no solo la legalidad sino los ilegalismos, si seguimos la línea del pensador francés Michel Foucault: la fuerza de choque sicaria adiestrada en la cárcel a la cual no le queda otra más que ser esclavos del poder punitivo que a su vez los utiliza ya sea como mano de obra esclava ya sea para perpetrar todo tipo de ílicitos con los cuales se justifica, se tolera, se estimula y se desea en la población civil el apoyo del despliegue de la fuerza en el espacio público. Sea dicho de paso, feminicidios hubo muchos, uno cada 18hs aproximadamente. Y sin embargo, Micaela tuvo la suerte o la desgracia de contar con un ethos que ni Melina Romero, ni Luna Ortiz, ni Lucía Pérez, ni Araceli Fulles, tenían. Todas y cada una de las asesinadas tuvo un “pero” para la sociedad: con quién o en qué andaba, cómo vestía, si se drogaba o no, cómo o con quién tenía sexo, si vendía servicios sexuales, si se sacaba selfies en poses provocativas que subía a facebook, si ejercía su sexualidad libremente incluso durante el embarazo, si no supo leer su contexto (esto escrito y publicado por una feminista especialista en violaciones). Todas, de un modo u otro tenían ese no sé qué que le sirve a las mentes más hostiles para conjurar un problema endémico producido por toda una sociedad dentro de un sistema político bajo el mantra “eso a mi no me va a pasar”, o “por algo será”, o “quien mal anda mal acaba”. Micaela era intachable. Y por eso era la víctima perfecta para vehiculizar ciertos temas sin que haya una sola objeción frente a Melina Romero cuyo expediente, habiendo una testigo presencial del hecho, también vícima ella, volvió a foja cero.

¿En un mundo que cree en ese video mal filmado donde un señor pisa algo que le decimos Luna pero adonde nunca hemos vuelto, cómo acaso no imaginar demencial y delirantemente que tal vez ese feminicidio lo montaron? Jamás lo sabremos. Pero sí importa saber qué se está vehiculizando a través de otra muerta más que podría haber sido cualquiera de nosotras.
La iniciativa de anulación de las garantías, éste es solo su primer paso, fue promovida por el radical Luis Petri y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, y contó, como ya dije, con el respaldo del macrismo, el massismo, el bloque justicialista y un sector del kirchnerismo (¿Y Milagros Salas? Ah, no sé cómo le afectará a ella todo esto..) Petri, presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara, afirmó tras la sanción de la ley que “a partir de la entrada en vigencia de la ley votada hoy, en todos aquellos casos de delitos violentos, como homicidios agravados, violaciones, robos con arma, los condenados deberán cumplir la totalidad de la condena dentro de las cárceles”, según se lee en los medios masivos.

Y este es el momento de hacer bien las cuentas y usar, si aun la tenemos, la inteligencia en vez de seguir pidiendo más y más represión como llegué a oir por ahí: penas retroactivas, acumulativas, judicialización varias veces por el mismo delito, pena capital, y perpetua de por vida. Pietri explicó que “La ley que acabamos de aprobar modifica la ley de ejecución de la pena y establece la prohibición de las salidas transitorias que actualmente se otorgan a la mitad de la condena y la libertad condicional a la cual actualmente pueden acceder los condenados cumplidos dos tercios de la pena”. Asimismo, se establece que no se podrán otorgar salidas anticipadas a los condenados por “violaciones a la integridad sexual, por torturas seguida de muerte, narcotráfico, trata de personas y robo con arma de fuego y en banda”. Y he aquí otras de sus trampas, el uso del plural masculino cuando bien sabemos que será aplicado a las condenadas por ciertos delitos que tienen que ver con un mundo que nos arroja a todas (a unas mas que otras) al lugar del cual solo se vuelve una criminal, si es que una vuelve.
Para colmo de males, y terminar de arruinar el festejo, la Gobernadora Vidal afirmó que la sanción “lleva tranquilidad a las víctimas”. Como el poder se regodea en expresarse de manera clara y audible pese a que nadie quiera oirlo, también declaró que “Va a llevar tiempo pero estamos en el camino correcto…con estas acciones vamos a estar ahí dando la cara porque es la forma que entendemos que hay que gobernar…
Algo ya empezó a cambiar”. Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullirch (tiemblo de solo teclear su nombre si recuerdo que hay adolescentes en prisión por una causa por terrorismo por boludear en las redes sociales, supongo que el próximo coto de caza es la ya muy mermada libertad de expresión), sostuvo que: “a la mitad de la condena los presos pueden pedir salidas transitorias y lo que pasaba es que muchos no vuelven y vuelven a delinquir. Con esta modificación a la Ley 24.660, lo que ocurrirá es que los condenados por delitos violentos no van a poder tener ese beneficio”.

Hagamos un poco de memoria:
Tejerina, esa joven jujeña, que intentó abortar un embrión producto de una violación al cual termino asesinado tras parirlo a los 8 meses, fue condenada en 2005 a 14 años de prisión por homicidio. La sentencia había sido apelada ante el Superior Tribunal de Justicia y llegó finalmente a la Corte Suprema, donde ratificaron la decisión inicial. La joven fue liberada tras cumplir 9 años y 4 meses en el penal del barrio Alto Comedero de San Salvador de Jujuy. El abogado Fernando Molina, defensor de Romina, dijo en su momento que el caso “fue un disparador para que se analizara otra vez el tema del infanticidio” que había sido quitado en 1993 del Código Penal como un atenuante en el caso de producirse durante el puerperio. Supongo que las feministas de aquel momento, tan malas jugadoras de ajedrez como las de hoy, pensaron que era necesario quitar del código penal una pena misógina y discriminadora que solo afectaba a una parte de la población de la argentina (un varón no podía ser inculpado por infanticidio, solo la madre de la criatura) aunque esa tipificación fuera estrategicamente favorable para las mujeres (la figura de infanticidio que no existe más no era de cumplimiento efectivo y solo tenía de máxima 3 años de prisión en suspenso; de haber sido Tejerina juzgada por tal tipificación en su momento ya inexistente, le hubieran dado probation y atención psicológica. ¿Qué sería de Tejerina hoy de ser juzgada con la nueva modificación?).

Por su parte, las hermanas Ailén y Marina Jara fueron condenadas por “lesiones graves” la misma cantidad de tiempo que pasaron en prisión preventiva por una legítima defensa contra su agresor: dos años, un mes y veintiún días. Así lo dispuso el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Mercedes, en un fallo unánime en el que se descartó de cuajo que las jóvenes hubieran sufrido violencia de género por parte del hombre del que se defendieron, Juan Leguizamón. “Es insólito que hayan estado detenidas durante dos años por intento de homicidio cuando el fallo final fue lesiones graves”, consideró el abogado defensor, Isidro Encina, quien mucho antes del juicio pidió la excarcelación y luego la prisión domiciliaria, sin éxito habiendo garantías, imaginate ahora que no las hay.

Para quienes disfruten de contenidos más próximos, sepan que la enfermera Cristina Santillán fue víctima de violencia de género a lo largo de 40 años de su vida matrimonial. Padeció todo tipo de violencia (física, psicológica, moral, sexual, económica). El 16 de septiembre del 2014, finalmente, sacó ánimos y valor no se sabe bien de donde y se defendió como nos defendemos las mujeres porque somos usualmente más pequeñas de tamaño y estamos menos socializadas y entrenadas en el ejercicio de la violencia activa, esa que usan los hombres para atacarnos. Aparentemente, Cristina esperó que su agresor se durmiera y le dio hachazos con la herramienta que había pedido a su hermano días atrás, (con la mala suerte de que el abusador sobrevivió). Al calvario de casi cuarenta años de tormento constante le siguió enfrentar la persecución de la Justicia que como era de esperar abstrajo el caso de la violencia de género padecida durante tantos años. Pueden preguntarle a su abogada de confianza o buscarlo en internet, para que haya legítima defensa debe haber flagrancia, y una equivalencia entre el daño recibido y aquel con el que se responde, violando todas las leyes físicas de peso, altura, género, todas las reglas pugilísticas, de artes marciales y deportes de combate dividadas según géneros y al menos peso, cuando no edad, cantidad de experiencia o graduaciones: ¿Quién consideraría una pelea justa en el ring a 12 rounds a una mujer de 50 kilos contra un hombre de 80 kilos? Que yo sepa ningún país del mundo considera legítima defensa atacar a un agresor dormido después de 40 años de soportar tormento, aunque sea justo, aunque sea la única posibilidad de defenderse porque si espero un golpe más para responder tal vez ese sea el golpe final, aquel que me matará. Actualmente, Cristina está con prisión domiciliaria (luego de 8 meses de prisión sumados a los 40 años de agresión sufrida) y, como consecuencia de su detención, está privada de trabajar y de cobrar su salario (es decir, encerrada en su casa para morir de hambre o vivir de la caridad ajena). Recordemos que por suerte, los fallos, todavía, no son retroactivos para nadie. Por ende, Cristina, pese a esta nueva ley, no va a volver, por ahora, a la prisión.
El 22 y 23 de agosto Santillán llegó acusada de homicidio agravado por el vínculo, es decir uno de esos delitos graves cuyas garantías se vieron modificadas de la ley 24.660. y la sanción no le fue favorable hasta el punto tal de haberla hecho declarar que hubiera preferido ser “una menos” para ser llorada y no tratada como lo está siendo. Pensemos si acaso sería deseable no sólo que no tenga arresto domiciliario la próxima cultivadora de cannabis como lo tuvo Adriana Funaro sino tampoco podamos volver a concebir que tener plantas en casa, me da igual, como con los abortos si tenes 1 o tenés 50, no significa ser una narcotraficante.

Así, podría seguir examinando caso por caso, haciendo memoria tanto de las que se beneficiaron con garantías que hoy ya no existen o de las que fueron irreversiblemente damnificadas por condenas que algunas quieren hacer aún mayores (Claudia Sobrero tenía 21 años cuando entró a la cárcel, y salió 27 años después). Podría explicar caso por caso que robo en banda es algo que más de una piba urgida por la dosis sale hacer, incluso sin ningún resultado (sin ir más lejos una de mis vecinas fue encarcelada y excarcelada -porque no tenía antecedentes, pero sí tenia domicilio fijo), que una buena cantidad de compañeras travestis ya sea en situación de prostitución ya sea ejerciendo servicios sexuales (hay quienes quieren ser putas, hay quienes no, acéptenlo de una buena vez y dejen de hablar de las trans como “varones con vestido” tras un halo de misterio “radfem”, eso, señoras, hablar así de ellas es fascismo puro y duro) tienen una cantidad no menor de droga encima para venderle a su cliente, o para vender simplemente para poder pagar el hotel en donde viven y la comida con la que se alimentan, ahora podrían ser judicializadas por narcotráfico; que más del 75% de la población carcelaria de mujeres (y no sé si me quedo corta) está ahi por algo que el poder judicial tipifica como narcotráfico, pero lejos de ser Pablo Escobar se trata de mulas o pantallas narco-menudeo, mujeres pobres, o drogonas, o desesperadas, o con deudas o amenazadas para hacerlo, o que juntan unos pesos “guardado” la droga del transa del barrio (tampoco que haya mucha posibilidad de negarse a hacerlo); que lo que se llama trata, en una reforma que la ex presidenta firmó entre gallos y medianoche por decreto en una pulseada a muerte contra el grupo clarín puede llegar a incluir a la señora ya muy mayor para que el oficio de puta le deje dinero que atiende el telefono del privado, limpia su baño, maneja la agenda, al que pega los caterlitos, a quien le pasa clientes a otra porque ella ya no los quiere, a la que tiene el contrato de alquiler del privado que lo consiguió con la garantía del cliente fiel que hace muchos años conserva, a la vieja dueña del departamentito que arregló con otras que ahí pueden laburar, hasta la persona que imprime los volantes o hace la página web, o saca las fotos; que el robo con arma de fuego no tiene porque terminar en tiroteo (entiendo, te da bronca que te roben tu Ipod o tu Ducatti, cosas que pasan debo confesar a mi el otro día también me robaron con un arma de fuego y acá estoy revisando este texto….); que homicidio puede ser tanto defenderte del violento como abortar lo que no pudiste antes de que salga de entre las piernas, tanto como defender a una amiga y accidentalmente matar a alguien; que ingresar ciertas sustancias en el bolso desde otro pais para ayudar a interrumpir un embarazo no deseado también puede ser considerado narcotráfico y un largo y atroz etc….

Lamento tener que ser yo la que lo diga, siento que deberían ser otras, más informadas, que han estudiado derecho, leyes, que saben las tipificaciones, que realmente saben de estos temas, quienes hablen y escriban caso por caso, tipificación por tipificación, ejemplo por ejemplo cuáles son las terribles implicancias de estas modificaciones para las mujeres. Como ya dije, esto no puede ser más que una simple opinión de una persona curiosa. Es probable que las mentadas todavía no lo hayan hecho porque están muy ocupadas tejiendo sus redes de sororidad donde vamos a quedar todas pegadas y entrampadas so pretexto de sostener la lucha antifeminicidio, que se está visibilizando como la reconducción del poder punitivo patriarcal tras un aparente proceso revolucionario, por ende se va a tornar perjudicial e invulnerable por y para nosotras.

Cualquier cosa que le permita al sistema punitivo tener aún mas injerencia en nuestras vidas cotidianas JAMÁS servirá a las malas víctimas, es decir a todas nosotras, las que sobrevivimos y las que no. Las invito a aprender a jugar al ajedrez, porque la primera jugada define si una pierde la partida, y a no tener miedo de quedarse sin amigas, o sin redes, o sin tener con quien salir a bailar, las invito a salirse del espacio de las comunes, como decía Celia Amorós, para poder pensar, en vez de pensar que la visibildad es todo, y que la via legal es la única posible.

Podríamos, en cambio, haber pensando en una legítima defensa preventiva sin flagrancia para mujeres, podríamos haber presionado para que el judo, el karate, el jiu jitsu, la defensa personal y el muay thai estuvieran en el lugar de la gimnasia para mujeres en las escuelas, podríamos habernos desafiliado pero…. las leyes no se hacen para satisfacerlas a uds en lo individual sino para controlar a una población y gestionar la ilegalidad. Lo digo yo, me lo han contado tanto Spade, como Foucault, como Hulsman, entre tantos otros. Lamentablemente aquello que a uds en lo personal pueda calzarles como anillo al dedo, a la de al lado, más vulenrable que una misma, le calza como esposa en la muñeca.

Cuando una frota la lámpara, lo mínimo que hay que tener es claridad en el tipo de deseo y sus alcances antes de realizar el pedido, no vaya a ser que, como en el caso Tejerina, dentro de 10 años tengamos que arrepentirnos.

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