Primavera Con Monique Wittig. Introducción crítica no escencialista al lesbofeminismo. II

Leonor Silvestri. Primavera Con Monique Wittig. Introducción crítica no escencialista al lesbofeminismo.

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Segundo encuentro.

Link: https://www.youtube.com/watch?v=5IDZJrJfzMg (subido el 14 de septiembre de 2015)

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Estamos en El pensamiento heterosexual. Una de las cosas que Wittig dice es que en realidad todas las personas son oprimidas por el régimen heterosexual. ¿Los hombres están conscientes de la opresión? ¿Nos importa a nosotras que los hombres estén conscientes de la opresión? No. En realidad si bien hace foco en gays, lo que hoy sería la categoría de gays y la categoría de lesbiana sobre todo la lesbiana política, la lesbiana feminista, en realidad la heterosexualidad crea una situación generalizada de organización de todos los asuntos que no beneficia a nadie, lo que pasa es que ella solo se está interesando por los grupos oprimidos directos, por decirlo vulgarmente.

Una de las cosas que intenta plantear el texto de Wittig en este punto tiene que ver con la creación de una subjetividad, o sea: ¿cómo se organiza un régimen, cómo se hace para que un régimen funcione? Y un régimen funciona justamente por algo que Foucault dice: el poder se cede. Que el poder se ceda no significa que la víctima o el grupo oprimido es responsable de su opresión, pero lo que quiere decir es que internaliza la norma, la encarna. Aunque recordemos lo que Simone de Beauvoir decía acerca de que cómo el enemigo se vuelve fuerte por la complicidad del oprimido.

Occidente explota un deseo. Miren, hay una pregunta que en realidad guía mi debate, guía mi lectura de Wittig y guía casi todas mis lecturas, es una pregunta que se hace De la Boétie, se la hace Spinoza, se la hace Wilhelm Reich, y se la hace Foucault, se la hacen Deleuze y Guattari, que es por qué la gente lucha por su propia opresión. Activamente lucha. Lucha por ser más oprimida. No importa lo que veamos a primera vista. Está luchando por ser más oprimida. Es una pregunta que se la hace De La Boétie en el Discurso de la servidumbre voluntaria, es una pregunta que se la hace Spinoza en el 1600, es una pregunta que vuelve con Wilhelmn Reich después de la segunda guerra mundial y va reapareciendo y debe haber muchos más filósofos que la tienen y que yo desconozco. Digo, por mencionarte a quienes yo conozco que se hacen de una manera u otra esta pregunta.

Un ejemplo de cómo opera el poder, que no es un ejemplo necesariamente feminista ni nada. Somos 44 millones de personas ahí afuera en Argentina. Para controlar 44 millones de personas, la cantidad de aparato represivo que vos necesitarías es inmensa. Entonces, ponele que hay un veinte por ciento de la población que forma parte del aparato represivo, igual te queda un número sorprendente de personas. La manera de controlar a toda esa población es que internalice una norma social de autocontrol (y sofisticar el control molecular y 2.0 -tecnologías de control subrepticio a cielo abierto como el smartphone-)y/o entristecerles y agotarles.

Por eso Wittig hace un llamamiento en No se nace mujer, a la idea de que hay que fugar, de que somos esclavas, como eran las esclavas y los esclavos negros, y que lo que hay que hacer es fugar, hay que escaparse del fundo donde se produce la esclavitud. Esto no funciona sin la encarnadura de esa norma. La heterosexualidad como régimen político está ahí sana y salva porque quienes se tienen que desafiliar de la heterosexualidad no se desafilian, por decirlo de algún modo.

Con respecto a esto de si nos interesa o no la conciencia de pobrecitos los hombres que tienen pene y todo eso, porque yo supongo que ser varón es un bajón, a mi personalmente no se me ocurre nada peor que ser un hombre. Te soy franca, si hay algo peor que ser mujer es ser varón heterosexual. Obviamente sería genial ser un bicho, una araña, un gato, ser un animalito. Lo único que puede ser peor que ser mujer -que ya es bastante una cagada a partir de la lectura de los textos de Wittig- es ser un hombre, no hay nada peor. Me imagino que debe ser un bajón estar todo el tiempo comparándose el tamaño de la verga, estar todo el tiempo viendo si culs, no culs, si medís cuánto medís, viéndose el ancho de la espalda, no se, es todo un bajón. De todas maneras como dice Halberstam en este texto fundacional de las masculinidades no biopolíticamente asignadas al sexo varón, Masculinidad femenina, un texto ya clásico a esta altura del partido (ahora Jack Halberstam, en ese momento era Judith Halberstam) es que en realidad eso es cierto y que muchas personas le preguntan acerca de la opresión de los varones pero que no es un tema que realmente le interese, porque son los varones quienes producen la mayor cantidad de destrucción de este mundo para con respecto a todas las otras formas de vida, entonces cómo se puede tener simpatía o empatía con respecto a una persona así.

Cuando Wittig se refiere a la categoría de hombre está pensando necesariamente en un señor heterosexual. No está pensando en cualquier cuerpo con pene o en cualquier cuerpo que se autoidentifique se autoperciba como varón sino que está pensando en un tipo particular que es el dueño del fundo… El cartonero Baez, que ve el crimen de Alicia Muñiz, ese no participa del todo. Participa más que la cartonera, pero de todas maneras no es del todo… ¿se entiende por qué? Justamente: porque es un hombre pobre, porque es cartonero, porque está estigmatizado, por su color de piel: ¿cómo erosionamos esa plataforma, cómo erosionamos esa matriz de inteligibilidad?

Dice así:

Se puede decir que todas las mujeres, casadas o no, deben efectuar un servicio sexual forzoso. Un servicio sexual que puede compararse al servicio militar y que puede durar según el caso un día, un año, veinticinco años o más. Algunas lesbianas, y algunas religiosas, escapan de él, pero son pocas, aunque vayan en aumento. Las mujeres son muy visibles como seres sexuales, pero como seres sociales son totalmente invisibles. Y aun así deben hacerse lo más pequeñas posible y deben siempre disculparse. Basta con leer las entrevistas a mujeres excepcionales en las revistas para ver que siempre se disculpan e incluso en la actualidad los periódicos informan de que ‘dos estudiantes y una mujer, dos abogados y una mujer (como el titular de crónica ¿se acuerdan? La famosa placa roja, un titular tremendo que era: mueren dos personas y un boliviano. Lo pusieron. Siempre hacen esto) tres viajeros y una mujer’. La categoría de sexo es la categoría que aúna a las mujeres, porque ellas no pueden ser concebidas por fuera de esta categoría”

Es decir, ¿qué aúna, dentro de la heterosexualidad como régimen político, a las mujeres? El ser cuerpo sexuados. ¿Se refiere entonces al cuerpo sexuado y a la práctica sexual? A las dos cosas. Al cuerpo sexuado de acuerdo a la heterosexualidad como régimen político que debe entonces cumplir esa labor sexual para el varón. Por eso, la relación obligatoria entre hombre y mujer era una relación sexual, no puede haber otra relación, siempre está esa tensión. Dentro de la heterosexualidad como régimen político, un cuerpo asignado a esta categoría y un cuerpo asignado a esta otra categoría, la única relación que pueden tener es una relación obligatoriamente sexual, no pueden establecer otro tipo de lazo, vínculo, etcétera. Entonces, la categoría de sexo tiene que ver con que, por eso está hablando, las lesbianas que no cumplen un servicio sexual para el varón, y las religiosas que son célibes, esas están fuera del régimen. A eso se refiere con la categoría de sexo. Porque Wittig está tomando ciertas categorías del orden del materialismo marxista para pensar el sexo, para pensar el feminismo. Entonces va a pensar a las mujeres como una clase, una clase quiere decir: con intereses propios de clase. Pero le da una vuelta a eso, entonces además de eso tienen una subjetividad, portan una subjetividad que es lo que hace que se sostenga el régimen. Porque si no sería todo muy simple: tomo conciencia de mi opresión y hago la revolución. Subjetividad mujer que es algo que produce la heterosexualidad como régimen político. Y que no todos los cuerpos con vagina tienen. No necesariamente tener una vagina te hace tener una subjetividad mujer. Este es el planteo en Wittig.

Ser mujer para Wittig es ocupar una función social dentro de la estructura heterosexual. Que no es que te hace cómplice pero es donde se apoya el régimen. Entonces, vos podés fugar de ahí. Podés retirar el cuerpo: “una sociedad lesbiana demuestra que la separación de sexo es política y no natural”; “la categoría de sexo es una categoría que determina la esclavitud de las mujeres y actúa de forma muy precisa por medio de una operación de reducción como en el caso de los esclavos negros, tomando una parte por el todo. Una parte, como el color o el sexo, por el cual tiene que pasar todo un grupo humano como a través de un filtro.” Porque Wittig toma parte del pensamiento y de la lucha de derechos antiracistas de la población negra para pensar el feminismo. Los negros no existen, qué son los negros? Es un efecto de la blanquitud. Es un efecto de la opresión. Qué es la mujer. La mujer no existe. La mujer no es que sale de un árbol la mujer. Como la clorofila. El agua. No tiene esa categoría. Es una producción social, una producción política de un régimen de la misma manera que “los negros” es una producción de los blancos , no se tiene explicitar porque es la norma, por eso vas y comprás curitas [apósito] “color piel”, y las curitas color piel tienen mi color, eso es el color de la piel, lo otro es negro. Vas y comprás base color piel y la base color piel no es un color, es color blanco . Es la norma. O sea, al día de hoy hay gente que esto no lo puede ver, dice: los negros son negros. Los negros no son negros, nosotras los vemos negros. Por qué los vemos negros, porque si no no hay un régimen que me beneficie a mí que soy blanca. De hecho hay un montón de personas que no ven colores, por ejemplo, y a esas personas tenemos el tupé de decirles daltónicas, en vez de pensar que hay grados de onda. Entonces deberíamos decir: percibo a tal persona o percibo tal cosa como tal otro. Que eso sería menos falaz que decir es : “Hay que señalar que en lo referente al estado civil tanto el color como el sexo deben ser declarados.” O sea una pone raza, sexo, en los formularios. Entonces, dice: “Sin embargo, gracias a la abolición de la esclavitud la declaración del color se considera ahora una discriminación. Pero esto no ocurre en el caso de la declaración del sexo, algo que ni siquiera las mujeres han pensado en abolir. Y yo me digo ¿a qué esperamos?”.

Siempre leí a Wittig dentro de lo que se conoce como la tesis del poder productivo de Foucault. Para mi Wittig sigue siendo una Foucaultiana. Yo no puedo probar que lo leyó. Son casi concomitantes, la Historia de la sexualidad de Foucault, el primer tomo si mal no recuerdo es del ‘76 y estos textos empiezan en el ‘78, o sea es probable que los haya leído. Cuál es la tesis del poder productivo, que hay gente que la llama poder positivo, que a mi no me gusta porque positivo parece que es bueno ¿no? La tesis del poder productivo: yo tengo el poder, como he-man, [levanta el mate] este es el poder y acá hay un individuo [una birome] y el poder aplasta al individuo. Levanto el poder, tengo un individuo libre. Foucault va a decir que no, que eso no funciona así: que lo que hace el poder es producir este cuerpo como un sujeto. Esa es la tesis productiva. Entonces Wittig se da cuenta que la heterosexualidad como régimen político ¿qué hace? Produce los cuerpos. ¿Cómo qué? Los produce como varones y mujeres. Pero además hace una cosa más. No es que los produce como varones y mujeres y ya, todas contentas. Porque podríamos decir bueno, juguemos a la arbitrariedad. Todo el tiempo jugamos a la arbitrariedad, el lenguaje es súper arbitrario, y no necesariamente, no digo que no lo haga pero no necesariamente produce relaciones apriorísticamente de dominación. No necesariamente. Su arbitrariedad por lo menos no. Le decimos árbol al árbol, le podríamos decir pancho al árbol. Y decirle árbol a ese cosito que nos imaginamos en la cabeza no necesariamente produce, no necesariamente, repito, no es que no lo haga, no necesariamente produce una relación de dominación. La arbitrariedad del signo lingüístico no produce de por sí una dominación. Ahora bien, ¿qué es lo que descubre Wittig? Que cuando la heterosexualidad como régimen político produce los cuerpos como varones y mujeres produce a unos como beneficiarios del régimen y a otras como perjudicadas del régimen. Es la vuelta de tuerca que le da. Que Foucault no la ve ni cuadrada. ¿Por qué no la ve ni cuadrada? Y porque el señor participa de los beneficios, hay que decirlo.

Así como las teorías negras hablan de procesos de racialización, podemos pensar en procesos de feminización o procesos de mujerización, el proceso de ser creada como una mujer- es menester desafiliarse para que el régimen caiga. El régimen se sostiene por la subjetividad marubotanizada. Lo que (Wittig) está haciendo es un llamamiento a esa subjetividad. Cómo hacer para que esas personas no sostengan el régimen, escapen, fuguen. Sin los esclavos no hay campo de algodón. Punto. Hay que fugar de ahí. Por eso hace todo el tiempo la metáfora, la van a ver en el texto, somos como esclavas negras, todavía no hemos logrado fugar de la esclavitud.

En principio lo que estamos haciendo es entender Wittig. Entonces ella o en mi lectura de los textos Wittig va diciendo esto. Por un lado. Por el otro ella nunca va a hablar de heteronormatividad. Y yo creo que tiene un punto, tiene un motivo para no hablar, ella habla de norma social, y después dice “la norma social heterosexual”. Entonces ¿por qué no se le ocurre heteronormatividad? Y no se le ocurre heteronormatividad porque realmente quiere molestar a los heterosexuales. Porque si no parece que la heteronorma es una cosa que hace, no sé… que en la heteronorma hay heterosexuales que son buenos ¿viste? Entonces vos podés decir: “bueno, yo soy blanca pero tengo conciencia del racismo”. Dice heterosexualidad porque los heterosexuales se benefician del régimen y la realidad es que no importa cuán heteronormativa sea una persona no heterosexual siempre está un peldaño más abajo que una persona heteronormativa heterosexual. No importa cuán heteronormativa sea una lesbiana, es una lesbiana. Entonces por eso ella dice heterosexualidad como régimen político. La más heteronormada de las tortas sigue siendo torta. Es una degradación con respecto a ese ideal regulatorio.

En 1978 cuando fue escrito este texto las lesbianas feministas estaban lejos de ser heterosexuales. En los setentas se producían textos impensables hoy. El feminismo radical producía textos como Suprimamos la niñez, de Shulamith Firestone, donde una chica de 23 años lesbiana, judía ortodoxa, venida del riñón del judaísmo ortodoxo dice cosas como que parir es una aberración y que es como cagar calabazas. A ver si lo decís hoy en un encuentro de mujeres a ver qué te pasa, una que vaya a decirlo. Gayle Rubin y Pat Califia habían formado Samois, que fue el primer grupo de sadomasoquistas de lesbianas, estaban en otra. No estaban pidiendo matrimonio, no estaban pidiendo inseminación artificial de hijos, estaban pidiendo otras cosas. 1978, este texto.

La heterosexualidad como régimen político en términos de lo que dice Wittig sería una manera de funcionar dentro de la heterosexualidad. Y ahí ya nos metemos con la pregunta que era para hoy. No tenemos por qué estar de acuerdo con Wittig, lo que digo es que para no estar de acuerdo con Wittig hay que entender qué dijo. Yo no sé si estoy de acuerdo con lo que ella dice. Hoy probablemente no, más claro imposible que no estaría funcionando. Pero ¿por qué ella va a decir que las lesbianas no son mujeres? Claro que están dentro de la heterosexualidad como régimen político, pero no forman parte de esto que acabamos de leer. No tienen una relación forzada con los hombres. No les dan sexo a los hombres. No dependen de los hombres económicamente. No producen un vínculo con los varones. Por eso están fuera del régimen.

Ella va a decir que las lesbianas no son mujeres justamente porque no participan del régimen. ¿En qué, en nada? No. Y hago un paréntesis: toda la producción de ficción de Wittig está orientada a crear una semiosis, a crear una semiótica en el sentido de producir literatura, producir imágenes que piensen un mundo de amazonas. Ella hace un relato mítico, va a ese mundo. Reescribe la mitología y la mixtura con elementos contemporáneos para pensar un mundo de lesbianas. Un mundo de lesbianas que en realidad es un mundo sin género, porque esas lesbianas son bien raras. No son cualquier lesbiana.

Casi cualquier teoría o literatura producida en los setenta tienen ese rasgo utopista. Estamos en el mundo en que parecía que se lograba esa revolucion de corte marxiano. Parecía que la revolución estaba a un paso. Es un rasgo de época. Hoy se puede ver como nostalgioso, pero la verdad es que eso funcionaba en ese momento. Entonces, efectivamente la lesbiana de Wittig tiene que lidiar con un mundo de hombres y por eso decía, no sé cuánto gana, tiene sus problemáticas, pero construye otras redes con otras fugadas.

En el pensamiento de Wittig está esa idea de que si todas fugamos, nos construimos un mundo, nos construimos nuestro propio quilombo, nuestro quilombo de esclavas, de esclavas fugadas. Decía que tiene otra lectura porque hay quienes leen el quilombo histórico, el quilombo negro como la manera en que los señores dueños de tierras no se tengan que hacer cargo de los costos de tener un esclavo que ya no puede producir. Un esclavo viejo que ya no puedo sostener la producción al ritmo de los otros, entonces lo deja fugar. Se puede hacer esa lectura. Pero bueno, a lo que voy a que eso también está en el pensamiento de Wittig, si todas fugamos nos podemos construir un mundo de redes entre nosotras donde vamos a poder funcionar. Fugadas. No es que nunca nos vamos a topar con un macho que nos quiere oprimir. Es que, por un lado no reproducimos y por otro lado estamos fugadas. Sí, después te los tenés que topar, pero te los topás desde otro lugar. No estás viviendo con el. No organizas tu estructura de vida, todo, tus sistemas en función de eso. Por supuesto a Wittig ni se le ocurre pensar cómo la subjetividad heteronormativa contaminará o producirá a las lesbianas supuestamente no mujeres y sus formas de vida, no sabrá Wittig que una miembra del partido nacional socialista aleman llego al parlamento y es lesbiana, nacionalista de derecha, casada con otra mujer.

Por eso yo decía que una de las cosas más interesante que tiene Wittig y el pensamiento heterosexual, es la cantidad de cosas que podemos pensar para generar nuestras propias teorías hoy, que es lo que ustedes están haciendo con sus interrogantes, nuestras propias ideas hoy. Generar tu propio pensamiento a partir de la lectura del texto, justamente, para ver los fracasos, los logros, que se consiguió y que no, cómo funciona y también para hacerles decir y pensar cosas que no se le hubieran ocurrido a la autora pero que están ahí. No es que una lesbiana no está dentro del régimen heterosexual, en el sentido en que vive en una isla, en la isla bonita de las lesbianas. Eso está en la producción de ficción de Wittig. Ahora, una lesbiana no reproduce el régimen. Entonces le sacamos una pata al régimen y el régimen se va a caer.

La libertad no es algo dado, es algo a construir, no está dado. No nacemos libres por naturaleza. Eso es lo que va a decir Spinoza, hay que construirlo. Entonces, occidente estimula muchos deseos, pero hay un deseo en particular que estimula que es el deseo de igualdad. Y el deseo de igualdad es un deseo terrible que produce una cantidad de tragedias impresionantes. Entre las tragedias, porque: ¿iguales a quién? Esa es la pregunta, si el deseo es la igualdad, bueno, ¿iguales a quién? Entonces esta es una de las problemáticas del deseo de igualdad que es un deseo de la buena conciencia, que son los más difíciles de atacar porque son deseos de la buena conciencia ¿entendés? Entonces es difícil decirle a alguien: bueno usted no quiera ser igual, le va a ir mal si quiere ser igual. Son deseos que tienen que ver con cosas como derechos, entonces es complicado atacar ese lugar, es muy complicado golpear ahí, por lo que se te viene encima cuando vos decís che por ahí no es, y lo que produce en las otras personas que están haciendo esa lucha. Pero tiene con eso, con la estimulación de un deseo que tiene que ver con un deseo de igualdad y que tiene que ver con producir grupos humanos que luchen por su propia opresión, luchen por ser oprimidas, básicamente. Por eso la gente pide trabajo, no pide la abolición del trabajo. Hasta la etimología de la palabra trabajo es un desastre. Trabajo, que viene del tripalium, que es un método de tortura para esclavos, no es cualquier método, porque a un ladrón no le hacen tripalium, lo crucifican. Los romanos, si sos un ladrón, crucifixión. Si sos un esclavo, tripalium.

Y te dicen yo estoy feliz de ser mujer. Tenés que tomar eso y decir: ¿es tal cual lo que me estás diciendo, ese es tu discurso? Y entonces, sos una entelequia, o sos lesbiana o sos mujer. Si sos mujer vas a tener que estar con un hombre, vas a tener que hacer las cosas que corresponden…Lo que vemos con Wittig es que ser mujer es una cierta estructura social. Cuando lean No se nace mujer verán que una de las cosas que va a decir Wittig en este texto es que en realidad ser mujer es realizar ciertas cosas que tienen que ver con el ser mujer, casarse, tener hijos, en fin: un orden social. Entonces lo que tenemos hoy en día es una categoría lesbiana que no tiene ninguna diferencia con la categoría mujer. Esto en el ‘78 era impensable. La categoría de sexo en Wittig es una producción de la heterosexualidad, efectivamente. La heterosexualidad produce el sexo. La lesbiana es una linea de fuga con respecto a la heterosexualidad como régimen político. ¿Por qué? Porque no reproducen ni participa del régimen. 1978: “rechazar ser mujer no significa ser hombre, significa rechazar ser hombre y ser mujer” y después explica que en realidad mujer significa “realizar ciertas cosas que forman parte del ser mujer”. Casarse, tener hijos, vivir con un hombre, producir para un hombre, reproducirse… eso te hace mujer. Y forma parte de la heterosexualidad como régimen político. No podés con un hombre hacer otra cosa. No podés tener un taller mecánico con un hombre, por ejemplo.

Me gusta Wittig, lo vuelvo a decir, porque es tan original y tan incompleta que casi te permite expandirte en miles de direcciones, ¿se entiende? Y pensar tu propio juego. Es eso. Las buenas noticias son que pese a todos los esfuerzos que hace occidente de organizar el mundo heterosexualmente hay muchos mundos que no están organizados heterosexualmente, solo que no son inteligibles para nuestras maneras de ver el mundo heterosexualmente, porque, como decía Romi, hace un ratito, “a mí me enseñaron tal y cual cosa” bueno, no tenemos otra manera, o hay que construirla -se puede, no es que no se puede, si no no estaríamos acá, pero digo: es difícil ver otros mundos, pero te vas a los mundos no occidentales y ya empiezan a aparecer otros modos. Yo no sé si son mejores, no estoy diciendo que sean mejores. Claramente no funciona con la heterosexualidad como régimen político que es un fenómeno occidental que tiene bastante poco tiempo.

Entonces permite pensar un montón de cuestiones que incluso exceden lo que Monique Wittig misma quiso plantear. Nos permite hacer eso desde este lugar.

Las lesbianas no son mujeres porque no participan ni reproducen el régimen, que no es lo mismo que decir que en 1978 había logrado fundar esa colonia de lesbianas amazónicas maravillosas por fuera de todo. Tampoco significa que de ser posible construir ese mundo no reproduciría relaciones de dominación. Lo cierto es que no lo sabemos porque ese mundo no existe. No existe ese mundo ideal donde hay solo lesbianas, no existe. Cuanto más nos alejemos de la ética del crimen, más relaciones de dominación se reproducen y se producen. Yo creo que hay que volver a desarrollar una ética del crimen. Y que el crimen y el delito -que no son la misma cosa, crimen y delito- no es como quiere hacernos pensar el mundo de allí afuera, el de la heterosexualidad como régimen político, matar a alguien. Lo cual tampoco estaría nada mal, por cierto. Y sí.

La heterosexualidad como régimen político es la gran matriz productora de dispositivos de dominación en esa asimetría. Se dedica a eso. Se dedica a que un grupo acepte voluntariamente su dominación y sonría mientras lo hace.

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