Hugo Boxel vio al fantasma de Michael Gerzon, me dijo un amigo

Un amigo me regalo una semblanza, para él fui como la señora trabajadora sexual que lo cuidaba en el relato, pero también un poco creo como este señor Gerzon que desconocía.

A este amigo le diremos Cautulo, aunque bien podria llamarse Benedictus.

También nos regalo la presencia de Juan Satiri que me dibujó

Leo_Silvestri.jpg

yo digo, y a juan le pareció bien, que son los ojos de alguien que ve el mundo tal cual es y no obstante persevera en su ser

y esa es elliotita, la gata sordo ciega que siempre esta en su rollo y moreno beboteando

 

Acá el escrito del gran pequeño Vic. porque el mundo es de la gente pequeña

Y la filosofía ha sido siempre una actividad peligrosa incluso para quienes se pavonean con el poder.

…………………………………………………………………………………………………………..

 

Michael Gerzon nació en 1945, terminada la guerra, con los alimentos y la ropa de colores racionados de la posguerra inglesa. Estudió matemáticas en Oxford, y desarrolló un trabajo muy importante en el campo del audio (que es mi especialidad, por cierto), pero las condiciones de su vida lo volvieron prácticamente desconocido, incluso en el ámbito de esa profesión; no se graduó ni desarrolló trabajo académico, de otro modo hubiese sido un personaje tan famoso como Stephen Hawking. Sólo sus amigos, que fueron pocos y de los que quedan aún menos, no olvidaron toda su
dimensión personal, y algunos otros hemos hablado de él.
Pálido y delgado, a menudo con el cabello largo y descuidado, en general desaliñado, miraba a todos con una mirada fija y hablaba largo y punzante con una voz estridente.
Durante su infancia su padre le hizo, con el pretexto de la higiene y la buena salud, enemas rectales con agua caliente, en repetidas ocasiones, lo que le desarrolló problemas sociales, aquel trastorno que impide a las personas deshacerse de cosas, una hidrofobia que le impedía tomar un baño como cualquiera, incluso le impedía lavar su ropa, y colitis ulcerativa. También creció con asma, y su colitis era bastante más problemática que el asma. De repente podía detenerse, murmuraba “oh, God” y desaparecía de la habitación.
Participaba en un grupo en la universidad donde hacían grabaciones. Su condición le hacía incierto llegar a las actividades programadas, y si lo hacía su comportamiento podía ser impredecible: en un día bueno todo podían ser risas y los jóvenes podían aprender mucho de él, en un día malo tenía nula paciencia con los errores y se lo hacía ver a todos. Era un perfeccionista y los demás difícilmente cubrían sus espectativas. Así se fueron muchos, sólo los muy cercanos se quedaron, seguros de que valía la pena quedarse, pasado el tiempo sus amigos admiten que en ese momento no veían el alto precio que también Michael tenía que pagar.
Su oído podía ser un superpoder o una maldición, y es que el asma le dió un oído que podía escuchar sonidos muy agudos, como lo puede hacer un perro. Por esa razón no podía escuchar la radio ni la televisión, ya que la electrónica de estas tecnologías genera frecuencias que nosotras no podemos escuchar pero Michael Gerzon o un perro sí. Por otro lado, y aunado a su capacidad de análisis, podía emitir juicios sobre grabaciones y pudo desarrollar los sistemas de sonido por los que se le reconoce. A la gente se le hacía por demás extraño que tapara sus oídos con sus dedos cuando estaba en un ambiente con ruido.
Michael Gerzon vivió la mayor parte de su vida en un cuarto de alquiler con cientos de cintas y viniles que nadie podía tocar. Debido a todo lo que acumulaba, sus amigos fueron invitadoscada vez menos, hasta que finalmente nadie fue admitido.
Sus finanzas personales siempre parecieron precarias, dado que no le era posible encontrar “un trabajo normal”. Era impresionante su capacidad de generar ideas novedosas e inventos, desaparecía por semanas y de repente llegaba hablando de una serie de ideas nuevas sobre un tema sin ninguna relación con el anterior, pero llegaba el punto en que no podía desarrollar esas ideas para su publicación. Su cuerpo reaccionaba mal cuando se acercaban fechas de entregas o de exámenes. Nunca completó su tesis, lo cual hubiera sido su pasaparte para una vida académica. Una vez aseguró que tenía material para escribir tres tesis, pero no podía darse a la tediosa tarea de escribirlas. Sus amigos le decían “Michael, ¡por favor escribe sólo una de ellas!”. A pesar de su falta de empleo, siempre parecía tener dinero para comprar discos o libros.
Michael fue considerdo en el medio de su profesión como un maniático, incluso como un
maniático peligroso para la millonaria industria del sonido. Muy injusto para un tipo pequeño y flacucho a quien una vez, mientras caminaba perdido en el ghetto de Nueva York, se le acercó una puta negra, alta, para preguntarle si quería hacer un trato. “Oh, no, gracias” respondió amablemente con su acento inglés “En realidad no estoy interesado en ese tipo de cosas, sólo estoy un poco perdido, creo que estoy en el barrio equivocado, ¿no?”. La negra miró al tipo pequeño y flacucho, al principio con desconfianza porque parecía tan naturalmente ingenuo, pero al mismo tiempo se dió cuenta de que era abiertamente vulnerable, así que decidió acogerlo y llevarlo fuera del ghetto: “…pero conmigo estarás bien, nadie se meterá contigo ahora y te sacaré de aquí. ¿Conoces a la Princesa Diana?”.
Después de los 40 se alejó de la universidad, dejó atrás todos sus logros y encontró su
comunidad entre gente rara de Oxford: artesanos, artistas y músicos de la calle, okupadorxs de la vida. Le tuvieron afecto, no por que entendieran su mente y su trabajo, no porque admiraran sus distinciones, sino porque, tu sabes, esas personas de la calle saben ver el devenir, saben ver la persona que eres cada día, no la que supone que deberías ser, esto o aquello porque lo dice un papel.
Los “tormentos” que sentía, tanto la carga de su pasado profesional, como su relación con su cuerpo, sus enfermedades y sus padres, fueron liberados repentinamente en algunos poemas en los que no escondió nada, como el que te comparto al final.
Michael Gerzon murió solo, en los Cuidados Intensivos de un hospital de Oxford el lunes 6 de mayo de 1996. Por razones sólo conocidas por él, no presionó el botón de pánico de su habitación durante su último ataque de asma, ni llamó a los amigos que tenía, simplemente llegó caminando al hospital.

 

Acerca de ser violado cuando niño

Aunque
De esto Recordé su tortura,

Antes a nadie,

Cuando el recuerdo dolía
De cómo fui violado cuando niño.

Tanto como para cargar con él.
Mi padre El trauma
No he hablado
Por muchos años
Se convirtió en olvido
Estaría ofendido

Volvió en los tratamientos del hospital
Que me violó

Mis intestinos.
Siempre creyó

Con un terror desconocido
Porque no se permitió saber
Porque en toda su violencia hacia mí
Cuando tuvieron que examinar
Cuando los músculos rígidos
Que hacía bien.

Me alejaron
Cuando tenía seis o siete

Por años.
Creyendo en
La irrigación de mi colon
De tratarme en el hospital
Y la memoria sólo recobró el recuerdo
Bombeando las entrañas

En mi necesidad intuitiva
Con un tubo de hule.

Del trauma que ya no recordaba.
Me sometió a su tortura

Esta ira
Que ahora sé

Aunque ni siquiera
Llenas de agua tibia
Con tal intensidad
Que era salvajismo sexual escondido.
De la re-experiencia primigenia
De experimentar ser violado
Yo sabía que eso era
Y el efecto que tenía.
Por eso
Es que tengo tanta ira
contra otra violación.

Y también mucha simpatía.

 

MAG.png

Anuncios